Ponentes de la Mesa redonda en el Premio Brajnović 2021

Fotografía: José Antonio Goñi.
Le di clase en primero, en segundo y en cuarto. Me lo adjudicaron como asesorado desde el primer día. Y lo fui toda la carrera. Me parece que le presenté yo en Pamplona a los dueños de Él Liberal. Luego lo traje a La Voz. Cuando se marchó, seguimos en contacto y venía a dar una sesión al Máster.
– Paco Sánchez

Querido David, nos vemos en Artajona
Además: David y yo éramos amigos primero y por encima de todo, compañero y amigos desde la infancia, compañeros de clase desde la guardería hasta la Universidad. El mismo cole, el mismo instituto, la misma carrera, la misma Universidad. Carreras diferentes hasta que en 2016 estando yo dirigiendo una productora en Bambú producciones retomamos la ilusión de trabajar juntos y así fue. Desde enero de 2017 trabábamos juntos, codo a codo en 93 metros. Yo como directora de contenidos de la productora me encargaba junto a Leire y a David de todo el proceso de desarrollo, creación de nuevos contenidos así como venta y expansión de la productora. Junto a David lo hacíamos todo mano a mano. Tenía que estar metido en la selva para que dejara de llamar y hablar durante horas al día. Tanto en Palomares como en casi todos los proyectos David y yo teníamos la misma función, producción ejecutiva. Es decir, el seguimiento de todo el proyecto desde el principio hasta el final.
– Marias Recarte
David era mi mejor amigo. Nos conocimos en 2003 en La Voz de Galicia. Yo era becaria en la sección de Internacional y a él acababan de enviarlo a cubrir la invasión de Irak. Me enseñó muchísimo aquel verano y a partir de ese momento porque empezamos a tener interminables charlas por teléfono en las que me leía sus crónicas o le leía lo que estaba haciendo. Esa amistad me permitió acompañarle en su carrera, verle crecer como periodista y conocer las dificultades y por tanto, el enorme mérito del periodismo comprometido que él hacía. Nunca era fácil- a menudo me contaba cómo se torcían las cosas, cómo no terminaban de salir- pero nunca se rendía. Diría que además de mi mejor amigo, fue el mejor profesor que he tenido, el mejor ejemplo.
– Natalia Junquera
Un huracán de verdad
Conocí a David en 2008 en el pequeño, breve y brillante periódico ADN.es. Por aquel entonces, David ya tenía bastantes guerras a las espaldas. Se nos metió a todos en el bolsillo en unos diez segundos. Era una de las muchas cualidades de David, abrirse sin condiciones y entregarte su abrazo, su casa y su consejo.
– Adriano Morán

David y yo coincidimos en un viaje a Tifariti en 2004. Él trabajaba en La Voz de Galicia y yo era freelance y pretendía vender el trabajo a El Periódico de Catalunya. Allí encontramos de casualidad un buen tema sobre inmigración. En una especie de cárcel sin puertas en medio del desierto había una veintena de bangladesíes perdidos en su camino a España. Hicimos nuestro trabajo y a David se le acabó la batería de su cámara y se dio cuenta que no traía el cargador. Entonces habló con su medio, que me compró las fotos y le di su teléfono a El Periódico para que ayudara a redactar el reportaje.
La cosa funcionó bien y volvimos a coincidir en la crisis de las vallas y usamos la misma fórmula. Un día me llamo y me dijo que quería ir a Afganistán, que si me apuntaba.
Hablé con El Periódico y me dijeron OK, pero tendría que venir Marc Marginedas para los textos. Se pusieron de acuerdo, así que allí que fui yo con esos dos grandes del periodismo. A partir de entonces hicimos muchísimas cosas juntos. En 2009 le ofrecieron a David hacer un reportaje especial para Cuatro y nos fuimos los dos, así empezamos en la televisión.
– Sergio Caro
