Mayte Carrasco

Esta es una carta involuntaria. He tardado horas en encajar que no estáis aquí. Llevaba tiempo sin saber de ti, Roberto, hasta que hablamos de ese documental de los 10 años de Siria, hace unos días. La foto es de ese túnel famoso donde entramos en Homs. “Estoy un Burkina Faso, sin cobertura, te llamo a la vuelta”. Viví contigo las peores situaciones, las más jodidas y peligrosas de mi carrera profesional. Gran cámara y compañero, siempre has estado ahí, dispuesto a trabajar sobre el terreno con arrojo y determinación. Tenías una fe ciega, ciega, en esta profesión. Era tu gran pasión. Tus hijos pueden estar muy orgullosos de un padre que ha luchado por transmitir al mundo todos crímenes y atrocidades cometidas en las guerras. Te quiero y te querré siempre, Roberto Fraile.

La foto con David Beriain es de hace unas semanas, en 93 metros. Nunca pude imaginar que sería la última. Eras un reportero de bandera, incansable, con un talento inusual y una actividad empresarial impresionante que comenzaba a dar sus frutos. Mierda David. Te conocí en Afganistán hace mucho, mucho tiempo, ¿te acuerdas? Eramos todos jóvenes y soñadores. Mantuviste tu pasión por contar historias intacta, como si fuera el primer día. Como un niño siempre siempre apasionado, siempre como si fuera la primera vez.

Nos vemos al otro lado, colegas. Os voy a echar un montón de menos. Os quiero.